Oncle Jules

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domingo 12 de febrero de 2012

UN PAISAJE MUY RECARGADO. 'What a nice place!'

 Un buen amigo mío geógrafo, Frank Sánchez, revisó y me pidió que revisaramos juntos un antiguo texto y así lo hemos hecho. No soy ni mucho menos Josep Mª Espinàs, ni Camilo José Cela, ni el Luís Buñuel de "LAS HURDES. TIERRA SIN PAN" [1933], por supuestísimo que no; tan sólo escribo como lo haría un cineasta que tratara de describir una localización para una película, un modesto estudio topográfico y fotográfico, eso es todo...

Frank me dijo exactamente: "Qué texto más bonito. Como geografo, estas descripciones me encantan: es un gran trabajo de geografia humanista. Tambien me trae buenos recuerdos, ya que pase algunos veranos de mi infancia (y algun que otro sabado de invierno) en el cercano municipio de Begur. ¡Podiamos hacer una excursión y rematarla con una cantada d' havaneres i un bon cremat de rom!)."

Y es sabido que tras la ingesta de unos buenos tragos de cremat de rom confluyen mucho mejor las idéas.   X. S.



Entre Santa Cristina d´Aro y Sant Antoni de Calonge se encuentra Torre Valentina, esto pertenece a la provincia de Gerona; para mí es un estado mental, un lugar mítico e idílico. Éste no es un subterfugio de la memoria, el lugar que voy a describir provoca en mi cierta inquietud mas allá del puro deleite arquitectónico románico y de la ambientación recargada y ostentosa de lo que representa un mero capricho de nuevos ricos. Son modernismos y contrastes entre lo viejo y lo nuevo que me hacen pensar en Dalí; podemos observar como la naturaleza hostil en desacuerdo con la obra construida por el hombre para su disfrute, la va erosionando lentamente. Desde el periplo a pié hasta el Camí de Ronda vemos la espléndida y azul playa, -soberbia en los días claros-, con sus calas. Durante la guerra civil se construyeron en esas rocas feos búnkers.

Bunkers en las rocas

Si tomamos el Camí de Ronda un buen trecho de camino abrupto nos lleva a las calas, el trayecto está lleno de cuestas sin alisar, con muchos pedruscos y raíces de pinos, y con un inmenso precipicio con tramos muy peligrosos por estrechos.
El difícil camino se intentó vallar hace muchos años con una gran baranda de madera, pero la madera de la obsoleta estructura se pudrió, así que mas recientemente se trató de apuntalar las vallas con postes metálicos y con cable alambrado. Un efecto muy inarmónico con el paisaje natural.  Incluso los sueños son imperfectos.
Llegamos al primer punto de interés: La encrucijada de caminos. Hay un camino para continuar caminando, otro para salir del primer camino, otro para acceder a la primera cala, otro para acceder a una escala superior hasta los hoteles y a los apartamentos de lujo de montaña, y un quinto camino para visitar el castillo románico situado en un plano inferior al de la montaña.
Pero yo deseo seguir andando por el Camino de Ronda. El siguiente punto de interés es un puente-túnel de madera y piedra. Si cruzas por el quedas cubierto por las motas de polvo que flotan en el aire. Desde allí se puede contemplar la privilegiada terraza de estilo románico propiedad de un millonario.



Torre de defensa, puente y Villa Romana en el Camí de Ronda de Torre Valentina, con Palamós al fondo

El tercer punto de interés es un estrecho caminito con tres peldaños de escalera de ladrillo para iniciar el ascenso hasta una vulgarísima plataforma de cemento, más otros tres para efectuar el descenso de dicha elevación. 
El arquitecto -del ayuntamiento, presumiblemente- que diseñó tal cosa se preocupó además de redondear su obra maestra colocándole al fondo, -tocando a un muro de piedra-, unos incomodísimos bancos con las patas hechas a base de apilar ladrillos y como asientos hechos de baldosas de acera para poder descansar de la odisea; (como si tal cosa fuera posible tratándose de un asiento tan duro).
Además de no existir efecto plástico alguno, podemos observar sin dificultad los contornos angulosos, oblícuos, de volumen irregular de la superficie; en clara disputa de los largos y estrechos caminos con los gastados escalones -algo malsano-. 
La arquitectura úrbana no casa en absoluto con la naturaleza silvestre. Cuando lo ornamental deriva hacia la búsqueda del confort en un entorno hóstil muere lo natural.


Unos escalones, antes o después de una cuesta empinada, lo mismo impiden al intrépido viajero evolucionar por estos páramos con naturalidad durante el ascenso, como le permiten al mismo un dinamismo desencajado; haciendo que el sujeto en cuestión desarrolle un primitivo instinto de supervivéncia cuando lllega el momento fatal -aunque muy posible- del descalabro durante el descenso de la cuesta en este tramo.

El castillo de Torre Valentina se alza majestuoso ante mí -como si se tratara del castillo en las nubes del cuento infantil "Jack y las habichuelas mágicas"; parece contemplarme con desdén.


Para atravesar el siguiente tramo hay que caminar muy lentamente y muy pegado al muro de piedra; asimismo uno tiene que ír esquivando los árboles que entorpecen el trayecto. Caprichosamente crecen estos en posición horizontal, llegando incluso a atravesar los muros de piedra. Están comprimidos, ahogados; y tratan de impedir a los humanos aventureros -que ósan pasar por ahí para acceder a las calitas- desarrollar naturalmente su andadura. Obligando a estos a inclinarse, a curvarse bruscamente, a desempeñar gestos entrecortados que dibujan curvas o diagonales extravagantes enmedio de esta naturaleza inóspita. 
Estos árboles que salen de los muros de piedra son como muertos saliendo de sus tumbas. Son auténticos muertos en vida.



Final de trayecto y un cuarto punto que despierta mi interés: Una cala solitaria, gran superficie de roca plana con una gran pendiente hacia abajo, muy empinada y que desemboca en el mar cruzada por unos grandes raíles, -utilizados para botar los yates de los millonarios-. Pues durante los años treinta del siglo XX muchos vips británicos se instalaron permanentemente en esta zona buscando quizás una réplica soleada a las costas de Cornuailles y Saint-Malo; como la actriz británica, protagonista de "Los 39 Escalones" de Hitchcock: Madeleine Carroll.



Por los dos grandes ojos azul turquesa de un gran acuario un grupo de seres humanos nadan como si fueran delfines y sirenas, me observan divertidos. Son millonarios sumergiéndose en la piscina de un suntuoso y exclusivo hotel, buceando hasta un inmenso ventanal de cristal abierto en medio de un muro de piedra románico.


Nuevamente una imágen naturalista con la suficiente y fuerte preséncia del mar Mediterráneo se vé entorpecida por la excentricidad, voluptuosidad y ociosidad de unos privilegiados que, depredando conscientemente el hábitat natural, han construído monstruosidades superfluas, poniendo vados para evitar que las personas sencillas disfruten de la naturaleja salvaje, y centrando toda la atención en los paraísos artificiales.  
Al lado de este desvarío de ricos está la entrada sellada de una oscura y lúgubre mazmorra romana.


A tan solo unos pocos metros de este sacrilegio, otro capricho mundano se puede observar con estupor. Otro multimillonario, -esta vez un excéntrico americano-, se hizo construir allá por los años cincuenta del pasado siglo, una inmensa propiedad mas inclinada que la Torre de Pisa sobre una colina pronunciadísima.  A lo que una véz fué un palacio gótico inglés se le construyó un anexo realmente horrendo y decadente. Se trata de una torre blanca con grandes cristaleras -propia de la era aerodinámica en la que fue diseñada y concebida-, con un ridículo espantajo de porcelana, de un metro sesenta y ocho de alto, con la forma de una señora anciana, sentada ante un huso de hilar, -que de lejos parece que empuñe un cuchillo enorme-, al que le han colocado una ridícula pañoleta negra de seda en la cabeza; el mamarracho está situado frente a la ventana principal, con el objeto de engañar a ladrones muy crédulos. [¿A que se parece a la madre de Norman Bates de "Psicosis"?] -Hitchcock Rides Again!-.

La Villa de la Abuelita Asesina

Recientemente la mafia rusa, empeñada en estropear aún más el paisaje si cabe, se ha construído en la zona unas viviendas de hormigón y mármol con forma de cubos, ¡horrorosas!. Tanto que me niego a poner una foto de esta nueva debacle hacia la naturaleza.

Hace siglos que los piratas hacen estragos en Calonge.

Revisión de un artículo de Xavier Sans Ezquerra del 2.008

Frank Sánchez y un servidor cuando todavía dejaban fumar en los restaurantes



domingo 8 de enero de 2012

EL SOÑADOR ETERNO

La vida secreta de Walter Mitty


Título original: "The Secret Life of Walter Mitty"
RKO, 1947.  110 min.



Dirigida por: Norman Z. McLeod
Guión: Ken Englund, Everett Freeman y Philip Rapp, basado en una historia de James Thurber
Director de fotografía: Lee Garmes en Color (Technicolor)
Musica: David Raksin
Producida por Samuel Goldwyn


Con: Danny Kaye (Walter Mitty); Virginia Mayo (Rosalind van Hoorn); Boris Karloff (Dr. Hollingshead); Fay Bainter (La señora Mitty); Ann Rutherford (Gertrude Griswold); Thurston Hall (Bruce Pierce); Gordon Jones (Tubby Wadsworth); Florence Bates (La Sra Griswold); Konstantin Shayne (Peter van Hoorn); Reginald Denny (Coronel); Henry Corden (Hendrick); Doris Lloyd (La señora Follinsbee); Fritz Feld (Anatole); Frank Reicher (Maasdam); Milton Parsons (Mayordomo); Y las chicas Goldwyn (Modelos de Anatole).


Otros interpretes: Mary Brewer, Betty Cargyle, Sue Casey, Lorraine DeRome, Karen X. Gaylor, Mary Ellen Gleason, Jackie Jordan, Georgia Lange, Michael Mauree, Martha Montgomery, Pat Patrick, Irene Vernon, Lynn Walker, George Magrill, Joel Friedkin, Harry Harvey, Jr., Mary Ann Baird, Jack Gargan, Donna Dax, Warren Jackson, John Tyrrell, Raoul Freeman, Bess Flowers, Sam Ash, Philip Dunham, Harry Depp, Frank McClure, Dick Earle, Edward Biby, Broderick O'Farrell, Harold Miller, Wilbur Mack, Patsy O'Byrne, Ralph Dunn, Jack Cheatham, Carl Faulkner, Frank Meredith, Brick Sullivan, Mary Forbes, Moy Ming, Weaver Levy, Beal Wong, Barbara Combs, Pierre Watkin, Netta Packer, Ernie Adams, Lucille Casey, Audrey Betz, Frances Morris, Syd Saylor, Billy Bletcher, Frank Ellis, Hank Worden, Eddy Chandler, George Lloyd, Eddie Acuff, Vernon Dent, Wade Crosby, Dorothy Granger, Harry L. Woods, Cy Shindell, Frank Marlowe, Ruth Lee, Dorothy Christy, Margaret Wells, Dick Rush, Kernan Cripps, Christine McIntire, Lumsden Hare, Henry Kolker, John Hamilton, Charles Trowbridge, Charles Wilson, Jack Overman, Frank LaRue, William Haade, Minerva Urecal, Nolan Leary, Tommy Hughes, Ted Billings, Tom McGuire, Mary Gordon, Otto Reichow, Billy Newell, Paul Newlan, Anthony Marsh, Leslie Denison, John Meredith, Peter Gowland, Harold Temple Hensen, Robert B. Altman, Leslie Vincent, Chris Pin Martin, Sam McDaniel, Betty Blythe, Maude Eburne, Al Eben, Ethan Laidlaw, Don Garner, Eddy Waller, George Chandler, Vincent Pelletier.



Sinopsis: Una divertida comedia clásica sobre un corrector de pruebas (Danny Kaye) dominado por sus castradora madre y por su novia que se refugia en sus sueños grandiosos hasta tal punto que todo el mundo piensa que está loco cuando descubre por casualidad un plan para llevar a cabo un robo de joyas.

James Thurber nació en Columbus (Ohio) en 1894 y murió en Nueva York en 1961. En los USA generalmente se le considera un humorista un poco rancio, de actitudes misóginas y excesivamente ingenuo, con esa ingenuidad de las portadas de Rockwell para el Saturday Evening Post.



Cualquiera sería capaz de reconocer sus dibujos; no es difícil en un tiempo en que el sueño americano tomaba la forma de anodínos empleados de oficina, bomberos valerosos, críos fugados de su casa o policías bonachones.Thurber es también el autor de una pequeña obra maestra: "The Secret Life of Walter Mitty". Augusto Monterroso ha dicho de este cuento: "Soy gran admirador de Thurber, pero casualmente no del fabulista (del cual leí hace años algunas traducidas por Jaime García Terrés) sino del ensayista, del caricaturista, y sobre todo del autor de uno de los mejores cuentos que se hayan escrito jamás: «La vida privada de Walter Mitty», una especie de Don Quijote en seis páginas". Walter Mitty es en efecto un quijote de Connecticut, un personaje chestertoniano perdido en sus ensoñaciones en una ciudad de la América verdadera. Es pariente del protagonista de "In the bus", ficción de Logan Pearsall Smith, que sueña con el Kilimanjaro ante el embrutecido rostro de una pasajera, y del burgués que vuelve a casa en ómnibus en "Desde la imperial" de Valery Larbaud, que aprovecha su domininación urbana para un dar gracias a Dios. Mitty es el héroe de los pobres de espíritu, es el rey de los perdedores empedernidos que están en las nubes. Ya sea como comandante de un hidroavión militar, como cirujano eminente, como tirador de primera con una sola mano, o como aviador temerario, en fin, como héroe de guerra, Mitty puede ser Douglas Fairbanks mientras se compra unas botas de agua en una zapatería. No hay duda: Walter Mitty es un héroe de nuestro tiempo.


Fragmento: THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY, written and illustrated by James Thurber (1945), Penguin Books, 1965.


"¡Vamos a atravesarlo!". La voz del comandante sonó como una delgada capa de hielo al quebrarse. Vestía el uniforme de gala, con la gorra galonada inclinada gallardamente sobre un frío ojo gris. "No podemos hacerlo, señor. Se está convirtiendo en un huracán, si quiere mi opinión". "Nadie le ha preguntado, teniente Berg", dijo el comandante. "¡Enciendan las luces de potencia! ¡Pongan el motor a 8. 500! ¡Vamos a atravesarlo!". El martilleo de los cilindros aumentó: 'paqueta a paqueta, paqueta a paqueta, paqueta a paqueta'. El comandante tenía la mirada fija en el hielo que estaba formándose en laventanilla del piloto. Se acercó a una hilera de complicados mandos y los manipuló."¡Enciendan el auxiliar número 8!", gritó. "¡Enciendan el auxiliar número 8!", repitió elteniente Berg. "¡A toda potencia la torreta número 3!", gritó el comandante. Los de la tripulación, absortos en sus diversas tareas en el enorme y pesado hidroavión militar de ocho motores, se miraron y sonrieron confiadamente. "El Viejo logrará que la atravesemos -se decían unos a otros- ¡El Viejo no le tiene miedo ni al mismísimo demonio!"."¡No tan deprisa! ¡Vas demasiado deprisa!", dijo la Sra. Mitty. "¿Por qué vas tan deprisa?"."¿Hmm?", dijo Walter Mitty. Miró a su mujer, sentada a su lado, con sobresaltado asombro. Le pareció una absoluta extraña, como si una mujer desconocida le hubiera chillado enmedio de  una muchedumbre. "Ibas a más de noventa", dijo."Sabes que no me gusta ir a más de setenta. Ibas a más de noventa". Walter Mitty siguió conduciendo silenciosamente hacia Waterbury, mientras en las íntimas vías aéreas de su mente se iba desvaneciendo el rumor sordo del SN 202, atravesando la peor tormenta de sus últimos veinte años de aviación marítima. "Has vuelto a ponerte tenso", dijo la Sra. Mitty. "Es uno de esos días tuyos. Me gustaría que dejaras que el doctor Renshawte te examinara".Walter Mitty paró el coche delante del edificio en el que ella íba a arreglarse el pelo. "Acuérdate de comprar las botas de agua mientras me arreglan el pelo", dijo."No me hacen falta botas de agua", dijo Mitty. Ella guardó su espejo en el bolso. "Ya hemos hablado de eso", dijo, saliendo del coche. "Ya no eres un crío". Mitty aceleró un par de veces el motor. "¿Por qué no llevas los guantes? ¿Has perdido los guantes?". Walter Mitty metió la mano en un bolsillo y sacó los guantes. Se los puso, pero en cuanto ella se dio la vuelta y entró en el edificio y él llegó al primer semáforo en rojo, se los quitó otra vez. "¡En marcha, amigo!", le espetó un guardia cuando la luz cambió, y Mitty se puso apresuradamnte los guantes y avanzó dando bandazos. Condujo sin rumbo por las calles durante un rato, y luego pasó por el hospital camino del aparcamiento... "Se trata de Wellington McMillan, el banquero multimillonario", le comunicó una linda enfermera. "¿Sí?", dijo Walter Mitty, quitándose lentamente los guantes."¿Quién lleva el caso?". "Los doctores Renshaw y Benbow, pero han llegado tambiéndos especialistas, el doctor Remington de Nueva York y el Sr. Pritchard-Mitford de Londres. Éste ha venido en avión". Se abrió una puerta que daba a un largo y fresco pasadizo y entró el doctor Renshaw. Tenía un aspecto turbado y ojeroso. "¿Qué tal,Mitty?", dijo. "Estamos pasando las de Caín con McMillan, el banquero millonario y amigo personal de Roosevelt. Es una obstreosis del tracto ductal. Una de tercer grado.¡Ojalá pudieras echarle un vistazo!". "¡No faltaría más!", dijo Mitty. En el quirófano se susurraron las presentaciones: "Dr. Remington, el doctor Mitty. Sr. Pritchard-Mitford, el doctor Mitty". "He leído su libro sobre estreptotricosis", dijo Pritchard-Mitford, estrechándole la mano. "Una obra brillante, señor". "Gracias", dijo Walter Mitty. "No sabía que estuviera usted en los Estados Unidos", dijo refunfuñando Remington. "Traernos a Mitford y a mí hasta aquí para un tercer grado es como echar agua al mar". "Es muy amable", dijo Mitty. Una inmensa y complicada máquina, conectada a la mesa de operaciones, llena de tubos y conexiones eléctricas,comenzó en ese momento a emitir un ruido de: 'paqueta a paqueta, paqueta a paqueta, paqueta a paqueta'. "¡El nuevo anestesiador está fallando!", gritó un interno. "¡No hay nadie en todo el Este del país que sepa arreglarlo!". "¡Bueno, calma!", dijo Mitty, con voz baja y serena. Saltó sobre la máquina, que ahora emitía un 'paqueta a paqueta-kuip'. Comenzó a manipular una hilera de relucientes mandos. "¡Denme una estilográfica!", dijo bruscamente. Alguien le alcanzó una estilográfica. Sacó de la máquina un pistón defectuoso e introdujo la pluma en su lugar. "Esto aguantará diez minutos", dijo. "Prosigan con la operación". Una enfermera se aproximó apresuradamente y le susurró algo a Renshaw, y Mitty vió que éste empalidecía. "Ha empezado la coreopsis", dijo Renshaw crispadamente. "¿Podría usted hacerse cargo, Mitty?". Mitty lo observó y también a la acobardada figura de Benbow, conocido por su afición a la bebida, y las caras graves e indecisas de los dos grandes especialistas. "Si así lo desean", dijo. Le pusieron una batablanca, se colocó una mascarilla y metió las manos en unos finos guantes; la senfermeras le entregaron unos relucientes..."¡Meta marcha atrás, jefe! ¡Cuidado con ese Buick!" Walter Mitty frenó en seco."Se ha equivocado de carril, jefe", dijo el empleado del aparcamiento, mirando a Mitty atentamente. "Vaya. Pues sí", murmuró Mitty. Comenzó a retroceder cuidadosamentepara salir del carril que ponía «Sólo Salida». "Déjelo ahí", dijo el empleado. "Yo lo aparcaré". Mitty salió del coche. "Eh, más vale que me deje la llave". "Oh", dijo Mitty, entregándole la llave de contacto. El empleado saltó al coche, dió marcha atrás con una destreza insolente, y lo puso en su sitio. Son tan condenadamente engreídos, pensó Walter Mitty, mientras caminaba por la calle principal; se creen que lo saben todo. Una vez, en las afueras de NewMilford, había intentado quitarle las cadenas a los neumáticos y había acabado por enredarlas en los ejes. Había tenido que venir un hombre en una grúa a desenredarlas,un joven mecánico que se reía mostrando los dientes. Desde entonces, la señora Mitty le había obligado a llevar el coche al taller a que le quitaran las cadenas. La próxima vez, pensó, llevaré el brazo derecho en cabestrillo, así no se reirán de mí. Iré con el brazo derecho en cabestrillo y verán que no hubiera podido quitar las cadenas por mí mismo. Le propinó una patada a un montón de nieve que había en la acera. "Botas de agua", se dijo, y se puso a buscar una zapatería.Cuando volvió a salir a la calle, con las botas en una caja debajo del brazo, Walter Mitty empezó a preguntarse cuál era la otra cosa que su mujer le había pedido que comprara. Se lo había dicho dos veces, antes de salir de casa para dirigirse a Waterbury (...)" 

Traducción de: Emilio Quintana.



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Norman Z. McLeod Norman Zenos McLeod (Grayling, Míchigan, 20 de septiembre de 1898 - Hollywood, California, 27 de enero de 1964) fue un director de cine, historietista y escritor estadounidense. Está considerado uno de los grandes directores de cine cómico (slapstick) de la historia del cine, trabajó con actores de la talla de W.C. Fields, los Hermanos Marx, Cary Grant, Harold Lloyd o Bob Hope. En 1947 dirigió esta adaptación de "La vida secreta de Walter Mitty.
 

Divertida película de fantasía de los años 40.
Una deliciosa, divertida y encantadora exhibición del genio de Danny Kaye, en su mejor papel.
Walter Mitty es un artista del escape, capaz de construírse toda una vida mediante sueños. 

Antes de que existieran Mike Meyers, Adam Sandler, Eddie Murphy y Jim Carrey estuvo -por supuesto- Danny Kaye. En "La vida secreta de Walter Mitty", Kaye ofrece una brillante e histérica actuación como el muy imaginativo Walter Mitty, que se escapa de su propia vida real y se retrata a sí mismo como un gran hombre: es un diseñador de sombreros, un tahúr profesional a bordo de un barco de vapor, un héroe de guerra, un cirujano eminente y un vaquero. Danny Kaye es una especie de perdedor que aún vive con su madre, no les gusta mucho ni a su novia, ni a su futura -y perruna- suegra y es ninguneado por su jefe. Sin embargo, su aburrido mundo va a sufrir un gran cámbio y participará en una auténtica y peligrosa aventura al conocer accidentalmente a una bella mujer a quien ha visto en un sueño la noche anterior. Lo siguiente que sabe es que ella está involucrada en un caso de algunas pinturas robadas, en un plan para robar las joyas de la corona holandesa, en la búsqueda de un misterioso libro negro y en un asesinato. Hay hombres como Boris Karloff tratando de matarlos y él no sabe qué hacer, también está un conspirador jefe apodado "La Bota". Mientras tanto Kaye canta canciones infantiles.


El guión del film traspasa sin ningún sonrojo la línea en el absurdo. Puedo entender por qué James Thurber, quien escribió la historia breve original en que se basa esta película, la odiaba. Pero creo que Thurber no estaba siendo del todo justo. En primer lugar, los libros y la película tienen formas distintas de contar las mismas historias, y en segundo lugar, los primeros 10 minutos son idénticos a la historia de Thurber (excepto en que Walter tiene una madre molesta en vez de una esposa gruñona); Además me parece que los personajes y las actuaciones tienen cualidades muy "Thurberescas"; la acción se desarrolla en Nueva York. (Curiosamente, el interior de la casa van Hoorn se parece mucho al interior de la casa del malvado Bruno Anthony de "Extraños en un tren" de Hitchcock).


Boris Karloff y Konstantin Shayne son dos villanos deliciosos. (Dato curioso: su hombre de confianza, Henry Corden, más tarde se convirtió en la voz de Fred Flinstone, o Pedro Picapiedra). La idealizada Virginia Mayo del film resulta muy seductora y más hermosa que nunca (a pesar de su limitado talento, su ligero estrabismo y su "talla grande"). Ann Rutherford es una delicia, Fay Bainter era una grandiosa actriz, Florence Bates es un primor y Fritz Feld compone un impagable sombrerero gay.


Danny Kaye tenía muchos recursos cómicos -el hipocondríaco, el tartamudeo cobarde, el neurótico que juguetea nervioso con las palabras en sus trabalenguas musicales, y los tics-. Eso es más o menos lo que él hace aquí, y si usted no ha visto una película de Danny Kaye este film puede ser una introducción bastante divertida. La cinta también contiene dos de mis números musicales favoritos de Kaye: "Sinfonía de la lengua Unstrung" y "Anatole de París"; escritos y compuestos por la mujer de Kaye: Sylvia Fine.  


 Como Mitty, Kaye interpreta las diferentes fantasías de su personaje, -la mayoría de estos sketches son muy divertidos-, y en la película también participa en una trama de misterio. Está hecha sobre todo para reír, y como tal, funciona bien. El reparto es bueno, especialmente Boris Karloff, perfecto en su papel. La combinación de bufonadas y de acción (regado todo esto con unas cuantas canciones) no es algo que realmente se pueda tomar en serio, pero es buena manera de pasar un par de horas divirtiéndose, sin complejos. 


Seguramente "El asombro de Brooklyn" "El inspector general" y "El bufón de la corte" son más consistentes como comedias locas protagonizadas por Danny Kaye que "La vida secreta de Walter Mitty", pero este film saca el lado vulnerable de Danny Kaye, -uno de mis favoritos desde la infancia- Por lo general, me pone de los nervios cuando veo personajes de una película que se dejan humillar y que son tan calzonazos como Walter/ Kaye lo és aquí; pero no tienen la dulzura que tiene él. Pocos actores se destacan por su multi-talento. En sus últimos años, Cuando Kaye estaba deprimido, cantaba "Pulgarcita" en un club nocturno casi vacío. Fué voluntario de la Unicef.


"La vida secreta de Walter Mitty" ha envejecido bien. El Technicolor no se ha desvanecido, la historia de amor no resulta demasiado edulcorada, pero hay que olvídarse de la trama, -el McGuffin que decía Hitchcock-, en este caso es que los malos quieren algo que el tío de Virginia Mayo conoce. Solo así puedes relajarte y divertirte. Mis momentos favoritos: toda la primera parte del film -angustia existencial de Mitty-, las burbujas que inundan el decorado en el episodio que se desarrolla en el barco fluvial, Kaye cantando "Soy Anatole de París" y cuando Karloff trata de convencer a Kaye de que todo lo que ha visto forma parte de sus alucinaciones (con la enfermera paseándose en ropa interior por el despacho del psiquiatra, con Virginia Mayo atada a una silla y "El cuadro de la madre" de James McNeill Whistler; con la madre del artista en ropa interior).


McLeod muestra su impecable dominio del tempo de una secuéncia cómica, la elegante puesta en escena domina con destreza cada risa, cada emoción  que el episódico guión ofrece, mientras que la fotografía en color es deliciosamente atmosférica y confiere a la película una sensación de estar asistiendo a una clase magistral de iluminación cinematográfica en color, -no es casual que Goldwyn otorgue a Lee Garmes (así como a McLeod y a él mismo) un título de crédito individual en un solo cuadro-. Y hablando de Goldwyn, por supuesto, es natural que la película pueda presumir de tener valores de producción tan superlativos. En todo caso, sin embargo, Sam, Norman y Lee se superaron con 'Walter Mitty'.


 El diseño de vestuario y los peinados del filme resultan demasiado exóticos. Es casi imposible creer que las mujeres ricas fuesen vestidas y peinadas así en los años 40.



Parecidos muy razonables:

-Por cierto, ¿alguien ha notado las similitudes -respecto a la trama y la situaciones- entre esta película y "My Favorite Brunette" de Elliot Nugent, 1945 con Bob Hope? El personaje de Virginia Mayo es igual al de Dorothy Lamour,  una damisela en apuros; el de Danny Kaye es igual al de Bob Hope, un héroe improbable; el libro negro de un film es igual al mapa que interesa a los malos en el otro, e incluso Boris Karloff tiene la misma profesión (falso psiquiatra, dueño de un asilo y evidente asesino) e idéntico aspecto siniestro que Peter Lorre. Hay un tío impostor en una silla de ruedas y un asesinato en un coche en las dos películas, el héroe entra en una casa para salvar a la heroína,
-con pleno conocimiento, e incluso con la asistencia de los malvados-. Las dos películas comparten un actor secundario: Reginald Denny.


 -Me llama la atención la similitud entre los personajes de Tom Ewell en "The Seven Year Itch" (1955) de Billy Wider y de Danny Kaye en "Walter Mitty": Los dos trabajan para una editorial que se especializa en el sexo y la violencia -en su vertiente más sangrienta- y ambos sufren una represión excesiva. Teniendo, sin embargo, una vida fantasiosa muy activa. Sin embargo, "Seven Year Itch" tuvo mucho éxito, mientras que la película de Danny Kaye no lo tuvo.


-También veo paralelismos con el filme de 1955 "Artists And Models" de Frank Tashlin, donde un deficiente mental con esquizofrenia, interpretado por Jerry Lewis, está obsesionado con los cómics 'pulp' y tiene pesadillas por eso. Sin embargo, el listillo de Dean Martin pronto descubre que las pesadillas de su amigo pueden ser un excelente material para sus propios libros de historietas. Más tarde, resulta que el material que Jerry Lewis dicta inconscientemente a Dean Martin milagrosamente contiene fragmentos de los secretos de Gobierno de los EE.UU. ¡Y un grupo de espías rusos están interesados en saber más!. Así que Lewis & Martin deben colaborar con el gobierno de su país y hacerse pasar por espías.


-Y con "Cómo asesinar a la propia esposa" (1965) de Richard Quine, sobre un un caricaturista (Jack Lemmon) cuyos dibujos se superponen con su vida.
En ámbas obras existe un nexo común, se utiliza una onomatopeya como metáfora del caos mental en el que se sumen sus protagonistas respectivos (un 'Ábrete Sésamo' que abrirá las puertas a las fantasías más delirantes). En "Walter Mitty" los engranajes de complicados mecanismos de los escapistas sueños de grandeza del héroe se ponen en marcha con unas palabras mágicas: "Paqueta a paqueta; Paqueta a paqueta..."; Y en "How to Murder your Wife" la infernal hormigonera que inspira al dibujante de cómics emite un incómodo sonido como de cerebro que bulle: "Glopita-glopita; Glopita-glopita... "


 -Hay un gag muy imitado (sobretodo en una de las 'Panteras Rosas' de Blake Edwards): En una ocasión el autoritario jefe de Kaye, quién roba sus ideas, está celebrando una importante reunión de negocios cuando Kaye entra inesperadamente -por una ventana- con fatales consecuéncias para la puerta de cristal del despacho de su superior; (Cuando Kaye acaba, dos veces, en una cornisa de una ventana de un décimo piso haciendo compañía a las palomas -que él mismo alimenta cada mañana- es un homenaje a Harold Lloyd).


 -Y existen similitudes evidentes entre "Walter Mitty" y "El Señor Rossi", -esos dibujos animados de Bruno Bozzetto de los años 70-.


Por desgracia han hecho un remake de "The Secret Life of Walter Mitty" con (¡Dios nos ayude!) ¡Ben Stiller o Jim Carrey!;  y un musical de Broadway.



Frases y diálogos para el recuerdo:

Gertrude Griswold: Walter, ¿qué és ése horrible olor?
Walter Mitty: Es la colonia que me regalaste por Navidad.
Gertrude Griswold: Es maravillosa, ¿no es cierto?


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Walter Mitty: (A su madre, a su jefe, a su novia, a su suegra  y a su rival amoroso): "Vuestras mentes pequeñas me miran con recelo. Eso es porqué el único ejercicio que hacen es sacar conclusiones precipitadas."



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Walter Mitty: (A Hendrick): "¡Empieza a cantar, 'manteca de cerdo'!"


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Walter Mitty: "¡Ella existe! [Refiriéndose a Rosalind] ¡No es un sueño! [...] ¡Ella existe!"



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La señora Mitty: (Hablando de  un reloj pero refiriéndose a su hijo): "El reloj no sonó. Oí claramente que no sonó."




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Dr Hollingshead: [Amenazando de muerte a Walter Mitty]: "Sé como matar a un hombre sin dejar rastro." [...]  "El arma más eficaz es la mano humana."


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Dr Hollingshead: Quizás usted me está confundiendo con otra persona.
Walter Mitty: (Teniendo en cuenta que el psquiatra siniestro que le atiende es nada menos que
¡ Boris Karloff !): Oh, no. Usted es inconfundible. Nadie se parece tanto a usted como usted mismo.



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Walter Mitty: [Cantando y al mismo tiempo soñando despierto que és Anatole de París]: "¿Y por qué hay que mirar con buenos ojos cada nueva sombría confección que yo haya diseñado? / Estrictamente entre nosotros, "Entre-nous", ¡yo odio a las mujeres!."


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http://youtu.be/ntATWJl6Yl0


Coincidencias con:
"My Favorite Brunette" (1945) de Elliot Nugent 

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"The Seven Year Itch" (1955) de Billy Wider

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Artists And Models" (1955)  de Frank Tashlin

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"How to Murder your Wife"  (1965) de Richard Quine

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I sogni del Signor Rossi (1977)  de Bruno Bozetto
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La ecuación correcta sería:


Harold Lloyd en 'Safety Last!' (1923) y 'Girl Shy' (1924) de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor


 + Peter Sellers en 'A Shot in the Dark' (1964) de Blake Edwards


+ Jerry Lewis en 'Artists And Models'


= Danny Kaye en 'The Secret Life Of Walter Mitty'